9 días sin fumar. Al escribirlo ¡me dan ganas de hacerlo! Pero creo que lo llevo bastante bien. David y Sandra me ayudan un montón. Por cierto, empiezo a coger cariño a esta pareja. Son muy divertidos y conectamos muy bien.

Hoy hemos viajado a Kalalé, poblado donde Pedro vivió durante bastante tiempo y donde ha tenido desavenencias con los curas a raíz de su marcha a España para cuidar de sus padres y volver con un proyecto de ayuda para becar a alumnos de campesinos pobres. Las diferencias tienen que ver con que Pedro apuesta por un proyecto laico, integrador de todas las religiones y creencias. Los curas se sienten desplazados, sienten envidia o rabia por no poder meter mano, que se yo, el caso es que a Pedro le ha dolido que le diesen la espalda. Sin embargo el proyecto saldrá adelante sin su ayuda, de eso estoy seguro.

El 10 de julio visitamos la casa de un amigo de Pedro y coordinador de zona del proyecto. Un pueblito llamado Peleguru. El hermano de este es cuentacuentos y nos ha deleitado con la música de un instrumento tradicional parecido al xilófono. Además nos ha enseñado el libro en el que le han traducido sus cuentos de tradición oral al castellano. Se titula “Neré y Karité, cuentos de la sabana.” Hemos leído algún cuento en alto al son de la música hasta que nos han servido la comida. Finalmente nos han contado curiosidades relacionadas con la cultura del país.

Valgan como ejemplos que nadie saluda por la mañana hasta que no se asean. Una vez hecho esto, el jefe de la familia pasará por todas las chozas para dar los buenos días y corroborar que todo está en orden; que al entrar en la casa hay que descalzarse en señal de respeto: que al primero que se saluda en la casa al ir de visita es al más viejo y que sólo a éste se le permite cruzar las piernas al sentarse ya que es el que suministra de sal a la casa, elemento imprescindible para la subsistencia.