Hoy es 4 de Julio, cumpleaños de Pedro. Lo ha celebrado invitando a comer a todos los coordinadores, profes y directores implicados en el proyecto “BECAS PARA AFRICA”. David, Sandra y yo hemos estado buscando un ventilador de mano para regalárselo pero ha sido imposible encontrarlo. Seguiremos buscando. Hemos visitado Biró, otro instituto con alumnos becados. Los hemos entregado unas equipaciones de fútbol, enviadas desde un pueblo sevillano que se llama el Viso del Alcor, y están muy agradecidos.

Hablo con profes y me comentan que tienen clases con 40 o 50 alumnos ¿ cómo se puede compaginar esto con la calidad de la enseñanza? Aquí en Biró la futura fundación ha comprado un terreno que servirá para construir el primer centro para la formación medioambiental y métodos responsables de agricultura. Espero que salga adelante. Por ganas y motivación no será. Aquí es todo gratitud, modestia y amistad.

La parte más emotiva del día ha sido la visita a Guenru, un poblado en el que Pedro trabajó mucho y le quieren un montón. Es un privilegio ir con él ya que todas las puertas se abren y hemos podido experimentar de primera mano cómo viven, qué comen y su particular forma de saludarse, algo inalcanzable para cualquier turista común.

Los niños merecen otro apartado. Ellos no conocen fronteras, ni razas y sonríen libremente aunque, como casi todos, nos miran como si fuésemos extraterrestres.

Es extraña la sensación de sentirte observado por todo el mundo. Los Bariba hablan con dichos, haciendo referencia a la naturaleza y los animales. Una de sus religiones (aparte de la católica y la musulmana) es la tradicional. Esta es animista y sus mediaciones con la divinidad las representan en elementos naturales como los árboles, los ríos, las montañas o el sol. Me quedo con una frase que le ha dicho una anciana de una familia Bariba a Pedro con motivo de su visita después de muchos años: «el pájaro puede saltar y volar alto, pero al final tiene que volver a la tierra para posarse de nuevo.»